Tus emociones pueden darte dolor de espalda

El dolor de espalda es una molestia física importante, pero también tiene un componente emocional del que pocas veces somos conscientes. Nuestros sentimientos y las ideas que recorren nuestra mente pueden afectar al dolor que sentimos en esta zona del cuerpo.

Cuando vamos al médico con un dolor de espalda, lo más habitual es que se nos aplique un tratamiento mecánico y un farmacológico para tratar el dolor. Pero esto no es siempre efectivo, ya que muchas veces se usa sin que se sepa la causa real del problema.

Aunque no seamos conscientes de ello, la verdad es que los problemas emocionales pueden incidir de manera directa en el dolor que sentimos en nuestra espalda y, por lo tanto, hasta que no los solucionemos no acabaremos con las molestias que sentimos. Es por esto que algunos médicos afirman que se debe tratar el dolor desde una visión holística del individuo y con medicina integral.

Igualmente, debemos tener en cuenta que el dolor de espalda puede tener varios factores desencadenantes, pero incluso en este caso no podemos olvidar que una emoción reprimida puede ser su causa principal, o contribuir a empeorarlo. En el fondo, hablamos de una posible somatización del dolor físico causado por factores emocionales como el estrés o la ansiedad.

De hecho, debemos ser conscientes de que estos problemas producen una liberación de adrenalina que puede provocar una mayor contractura muscular y ese podría ser el origen del dolor, si no hay una causa física diagnosticada. Incluso las alteraciones musculares se asocian a problemas de este tipo, que pueden provocar sobrecargas o tensiones que acaban teniendo que ser tratadas por el médico.