¿Se puede correr durante el embarazo?

Correr-durante-el-embarazoLa corredora americana Karen Cosgrove llegó a terminar una maratón en 2 horas y 46 minutos en el primer mes de embarazo, y hasta el noveno mes estuvo entrenando hasta 130 kilómetros por semana. Aunque el suyo es un caso extremo la mayor parte de médicos y entrenadores recomiendan seguir haciendo ejercicio durante el embarazo, salvo en casos en que se necesite reposo y así lo considere el médico.

En realidad, tal y como recomienda el entrenador Domingo Sánchez en su libro ‘Mujer en Forma’, “el ejercicio prolongado origina una estimulación del sistema nervioso simpático, produciendo a su vez un aumento de adrenalina y noradrenalina […], aumenta el flujo de sangre hacia los músculos en ejercicio”. Las consecuencias de esta redistribución del flujo sanguíneo son, siempre siguiendo al mismo autor:

  • Disminución de hasta un 25% del flujo sanguíneo uterino con una intensidad del 70% (es decir, corriendo a un ritmo relativamente suave, el 70% de la capacidad máxima) del VO2 máximo y 40 minutos de duración.
  • El efecto estimulante de la noradrenalina sobre las contracciones puede llegar a provocar parto prematuro.

Ejercicios progresivos (correr despacio empezando lento y acelerando hasta un ritmo moderado/lento) durante un tiempo menor de 40 minutos parece ser la mejor opción para aquellas mujeres que deseen seguir corriendo durante el embarazo.

Cuando no hay que correr durante el embarazo

En casi todos los casos, debido al aumento de peso y la alteración de la respiración, a la mayoría de mujeres embarazadas les va a resultar más difícil ejercitarse al mismo nivel: la fatiga aparece antes y el consumo de oxígeno es mayor. Por estos motivos, no es el momento de empezar a correr si nunca se ha hecho antes durante el primer trimestre de embarazo, ni tampoco de hacer ejercicio intenso aunque no produzca impacto. Andar durante media hora durante esta fase, para pasar a hacer bicicleta estática, máquina elíptica durante el segundo trimestre, o incluso correr muy lento intercalando paseos en terreno llano y superficie poco agresiva (hierba o tierra). Hay otros motivos que hacen poco recomendable correr durante el embarazo, además del sedentarismo o problemas de salud y movilidad,  como la amenaza de parto prematuro y el embarazo múltiple. En cualquier caso, la última palabra siempre la tiene el médico titulado que se ocupa de cada caso.

Correr y embarazo por trimestres

Las corredoras que ya llevan algún tiempo practicando este deporte, al menos entre seis meses y un año pueden seguir con su rutina hasta el momento:

Durante el primer trimestre, si no se sufren molestias y no hay contraindicación médica, no parece haber motivo para dejar de correr, siempre que se haga con prudencia y sin hacer esfuerzos excesivos, y sin pasar en ningún caso del 70% sobre las pulsaciones máximas por minuto.

Durante el segundo trimestre se recomienda limitarse a tres rodajes por semana, siempre y cuando se compruebe que no hay anomalías en la inserción de la placenta ni dolores en la pelvis o zona abdominal. Es más importante que nunca una perfecta amortiguación: tanto en el terreno sobre el que se corre como en las zapatillas. Se recomienda no seguir corriendo a partir del quinto mes; es el momento de pasar a ejercicios como máquina elíptica o natación.

Del quinto al octavo mes es conveniente no dejar de hacer ejercicio, aunque la carrera se debe suspender en casi todos los casos. Ejercicio suave sin impacto, hasta cuarenta minutos repartidos en cuatro series de 10 minutos cada una son una buena opción para mantenerse en esta etapa.

El noveno mes, definitivamente debería dedicarse a preparar el parto y la carrera no es una prioridad. Es tiempo de descanso para las corredoras.