¿Qué es la fruta en almíbar?

El almíbar es una forma de conservar las frutas durante varios meses, pero aunque su sabor es delicioso es cierto que son más ricas en calorías, por lo que se han de consumir con moderación.


Normalmente estas frutas en almíbar se elaboran cortándolas en pedazos y añadiendo azúcar y agua. En la antigüedad era una técnica muy utilizada porque permitía aprovechar el exceso de fruta de una estación para consumirla en el invierno o en épocas de escasez. Actualmente ya no se prepara tanto en las casas, aunque en el mercado podemos encontrar una amplia variedad de frutas en almíbar, como el melocotón, los nísperos, las cerezas o las peras.

La principal diferencia con la fruta fresca es su mayor proporción de azúcar y por tanto de calorías. Además la fruta en almíbar, al haber sido sometida a altas temperaturas, contiene menos fibra y menos vitaminas y minerales, a excepción del sodio que sí aumenta. Por ello lo mejor es siempre tomar fruta fresca, mucho más saludable, aunque si no tenemos problemas de peso o diabetes también podemos darnos un capricho y disfrutar de la fruta en almíbar.

Si preparamos en casa fruta en almíbar debemos procurar que esté fresca y limpia y que los botes donde la vayamos a envasar estén también muy limpios, por ello lo mejor es hervirlos junto a las tapas durante unos cinco o diez minutos. Es muy importante que pongamos una etiqueta con la  fecha y que se consuma antes de un año. En todo caso nunca debemos comer de un bote cuya tapa esté abombada o veamos moho en la fruta.

La fruta en almíbar puede utilizarse para preparar una macedonia, un bizcocho o una tarta, ya que aunque no es tan sana como la fruta fresca sí que es mejor que otros alimentos, como la nata o la crema, que se utilizan para preparar algunos dulces.