Principio de Polaridad ¿Qué es?

principio de polaridadEl Principio de Polaridad nos recuerda que en el universo todo tiene dos partes, se origina a partir de la unión de dos polos opuestos. Tal y como una batería tiene un extremo positivo y uno negativo que le permiten hacer funcionar tu linterna, en el Universo todo necesita contar con estas dos caras opuestas para poder funcionar, existir de acuerdo a su naturaleza.

La Ley o principio de Polaridad  nos dice que debemos recordar, a todo momento, que absolutamente todo tiene dos polos. Positivo y negativo, frío y calor, presente y ausente. Son contenidos contrapuestos y equivalentes, es decir, son exactamente contrarios y coexisten en igual intensidad.

Desarrollar la comprensión de esta dualidad puede ser algo intrincado al inicio, pero conforme te abras a la aceptación de la propia naturaleza del universo podrás verlo mejor.

Supongamos que conoces a una persona que goza de extremo buen humor en el día, y en un momento la ves enojada: no debiera sorprenderte, pues alegría y enojo son dos polos opuestos que coexisten en nuestro estado de ánimos, conductas y humor.
Principio de Polaridad: El equilibrio

El bienestar total del ser humano es el equilibrio perfecto de su estado de salud mental, emocional, espiritual y física. Bueno y malo coexiste dentro nuestro, del mismo modo en que a nuestro alrededor las energías positivas y negativas circulan juntas de forma permanente. El malestar, en cambio, es el aumento (en cantidad e intensidad) de uno de sus polos: si atraes y retienes energías negativas, tu hogar pierde el equilibrio y se torna oscuro y frío; si intentas atrapar sólo la energía positiva también logras un desequilibrio: debes aceptar ambos polos por igual, y liberarlos para que fluyan de acuerdo a su ritmo particular.

Todo se basa en un punto de vista, en una perspectiva. Aceptar y aplicar el Principio de Polaridad en el mundo a nuestro alrededor se basa en reconocer la realidad de las cosas por lo que son y no por lo que queremos que sean. No rechazar la idea de un lado negativo, sino aceptarla y no intentar cambiarla. Tomar las cosas (las personas, las situaciones) por lo que son, buscando apreciarlas y disfrutarlas, aprender de ellas lo que sea posible, y liberarlas.

Si sólo te concentras en el polo positivo, estarías quedando expuesto a sufrir el negativo. Si, en cambio, te concentras sólo en el lado negativo, estarías privándote del lado positivo. Vale decir: si te despiertas por la mañana y piensas que ese será un día largo, llegas a la oficina con mala cara y mantienes mal humor en la mañana, ya sabes que eso es justamente lo que te espera, pues no estás aceptando lo positivo de las situaciones, con lo que también estás alejándolas de tu entorno.

Todo tiene un lado bueno y un lado malo. Positivo y negativo, frío y calor. Aceptarlo es la manera de permitir que ambas situaciones se nos presenten: las negativas para aprender de ellas y fortalecernos, y las positivas para disfrutarlas. El principio de Polaridad nos recuerda que no hay dulce sin salado, ni felicidad sin un poco de tristeza.