Previene la rotura del biceps femoral

Aunque esta lesión es casi inexistente entre los corredores de fondo, los velocistas la conocen y la temen porque es muy dolorosa e incapacitante, obligando a un parón de varias semanas o incluso meses.

El bíceps femoral forma parte de los isquiotibiales junto al semitendinoso y al semimembranoso; son los músculos de la parte posterior del muslo. A simple vista se puede pensar que los isquiotibiales sirven para doblar la rodilla y en parte es cierto, pero a la hora de correr son los responsables de que nos podamos seguir impulsando.

La mayor actividad muscular del bíceps femoral durante la carrera se obtiene cuando el pie contacta con el suelo y actúa como la cuerda de un arco, tensándose para acumular energía. Esta energía se libera cuando nuestro cuerpo sobrepasa la vertical del pie y empieza la impulsión. Después, la rodilla se flexionará pero no será por el trabajo de los isquiotibiales sino por la inercia.

Por lo tanto, ¿cuándo se lesiona el bíceps femoral? En el momento de mayor tensión, cuando corriendo a máxima velocidad el músculo no puede resistir esta tensión de cuerda de arco y se rompe (casi nunca por completo, sólo una pequeña parte). El dolor es instantáneo y el atleta sólo piensa en detenerse pero no es fácil pararse cuando vas a más de 30km/h; empieza a dar saltitos y se tira al suelo, doblando la rodilla para mitigar el dolor.

La mejor prevención para evitar estas roturas es un calentamiento progresivo e intenso, además de evitar los estiramientos antes de correr a máximas intensidad. Pero incluso con estas prevenciones los mejores atletas del mundo se lesionan, como le pasó a Allyson Felix en la final de 200 de Moscú.