Pesar 20 kilos de más puede ser muy peligroso

La obesidad severa, que en términos prácticos ocurre cuando sobran más de 20 kilos de peso, afecta a nuestra calidad de vida por las limitaciones físicas o estéticas que impone. Además, padecer esta enfermedad conlleva una serie de riesgos intrínsecos que llegan a poner en peligro la vida.

Quienes están afectados por este grado de obesidad tienen una expectativa de vida 12 años menor que una persona sana, un riesgo de padecer eventos cardiovasculares siete veces mayor (con una posibilidad cinco veces mayor de sufrir una muerte súbita), ocho veces más posibilidades de ser diabéticos insulinodependientes, y tres veces más posibilidades de desarrollar tumores a los que están predispuestos por herencia.

Según la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo realizada por el Ministerio de Salud de la Nación, el 60 por ciento de los argentinos padece de sobrepeso y, de ese universo, un 20 por ciento llega a tener entre 20 y 30 kilos por encima del peso ideal.

La foto sobre lo que produce esta enfermedad está en la calle. ¿Cuántas personas mayores de 70 años con sobrepeso vemos a diario? Muy pocas. La realidad nos muestra que estos pacientes no llegan a esa edad porque son afectados antes por problemas serios de salud  que disminuyen su expectativa de vida.

Hay que entender a esta enfermedad para poder tratarla con tiempo. Básicamente, la obesidad se produce porque algunas personas tienen en sus células una capacidad especial para tomar el alimento ingerido y transformarlo en reserva grasa en vez de metabolizarlo.

Un obeso necesita algo más que alguien que le diga: “comé menos”. Estamos tratando una enfermedad crónica, progresiva y recurrente, así que en lugar de indicar “dietas”, intentamos insertar “hábitos alimentarios sanos” que puedan ser mantenidos de por vida.

La cirugía bariátrica, una opción

Para disminuir estos riesgos y lograr estabilizar el peso de un paciente, la cirugía bariátrica se presenta como una alternativa valorable. Se trata de una intervención que, además achicar el estómago, disminuye el deseo de ingerir alimentos en el paciente.

Las personas que se someten a cirugía bajan el 50 por ciento del sobrepeso entre los tres y cuatro meses posteriores a la intervención, y alcanzan el peso ideal en un año aproximadamente.

En nuestro país, la obesidad entra dentro del listado de las prestaciones médicas obligatorias que las prestadoras deben cubrir a los pacientes. Esto significa que, por ley, las obras sociales y prepagas están obligadas a hacerse cargo los tratamientos necesarios para combatir esta enfermedad, incluyendo a las cirugías.

Ante el abanico de riesgos que acorralan a una persona obesa, brindar a los pacientes la posibilidad de acceder a un tratamiento efectivo es una obligación de las prestadoras de salud.