No descuides los hidratos de carbono en tu dieta

Resulta que nos parecen fascinantes, por lo sanos, los desayunos plagados de hidratos. Copos de avena, de trigo integral, de maíz, panes especiales o galletas inteligentes; y luego se cree que para hacer una dieta sana y ligera, hay que fusilar al pan, al arroz y a la pasta porque engordan. Esto no tiene sentido.

Parece que, según va pasando el día, los alimentos energéticos van convirtiéndose en productos deseados pero despreciables y cada vez están más prohibidos, llegando incluso a la noche en la que ya, definitivamente, introducir un hidrato en la dieta es pecado mortal. El día que explicaron eso, debí pirar clase haciendo honor a mi apellido, porque en toda la carrera nunca escuché esa máxima.

El desayuno, la comida más importante del día. Y nos quedamos ahí sin preguntar por qué. La manga ancha que ofrece el desayuno no es porque esté permitido meter gasolina a tope porque la vamos a quemar, sino porque las hormonas que manejan la alimentación van a distribuir la energía de una forma más equitativa y más eficaz si a lo largo del día utilizamos cereales. Pero, buenas noticias, esto ocurre en todas las comidas.

Esto quiere decir que si añadimos pequeñas cantidades de hidratos en todas las comidas vamos a lograr un equilibrio real en la estructura de la dieta, con su consiguiente bienestar. Ausencia de ansiedad por dulce, energía constante a lo largo del día y poco “rucadero” de cabeza, gracias a estar centrados en nuestra actividad.

Las personas a las que yo dirijo su alimentación diaria toman hidratos en todas las comidas y disfrutan de la bajada de peso igualmente que los que no los toman. Esto no lo digo por hacer bandera de mi método resultón, sino por tranquilizar a las personas que, en un alarde de rebeldía, se animan a tomarse un plato de pasta un día para cenar, encomendándose a algún santo.

Recordad que las proporciones son la clave de una nutrición equilibrada. Hidratos y proteínas en partes iguales con una gran ración de verduras en la forma que más os guste, preferiblemente cocinadas y que aporten calor al organismo. Así de sencillo y funciona.