Los celíacos y la dieta sin glúten

Un momento complicado en la vida de cualquier persona es cuando le confirman que tiene enfermedad celíaca. Es posible que ya sepa algo acerca del tema porque por suerte se ha difundido bastante en todos los medios. Según lo que haya leído o escuchado puede estar más o menos preparado, y para el médico que le está dando la noticia lo que sigue es tenderle puentes para continuar con una vida normal.

Nada más difícil que definir qué quiere decir una vida normal. Como estamos hablando de comer, los ideales sobre la alimentación son muy variables y probablemente lo que desea una persona con enfermedad celíaca es simplemente seguir comiendo de la misma forma. Esto suele ser lo mismo que quieren todos antes de hacer una consulta sobre nutrición. Que todo mejore pero sin cambiar nada.

Una de las tantas formas que hay para describir a la nutrición es que es la parte de la medicina que estudia la influencia de los alimentos sobre la salud. Cuando alguna persona tiene un problema de salud que puede mejorarse a través de la alimentación, significa que hay que hacer cambios.

Esta es la primera lección que todos aprendemos, por lo que está fuera de toda cuestión esperar que el celíaco pueda seguir comiendo igual en el futuro sin tener ningún síntoma. Ahora la cuestión está más clara: tratar de encontrar cuáles son los cambios que permiten un equilibrio razonable entre la libertad de expresión alimentaria y la calidad de vida.

En pocas palabras la enfermedad celíaca es la intolerancia al gluten, un componente de algunos cereales tales como el trigo, la cebada, el centeno y en algunos casos la avena.

El consejo obvio es evitarlos, pero en una cultura donde el trigo es el principal alimento no es algo tan sencillo. Como habrán notado, hasta estar seguros no es necesario evitar la avena desde el comienzo, ya que son relativamente pocas las personas celíacas que son intolerantes a avena.

Esta es una cuestión en donde pueden elegirse dos caminos: a favor del celíaco o a favor del médico. Extraña situación donde las dos personas que se necesitan mutuamente, son aliadas y compañeros de la vida, pueden tener intereses conflictivos.

El médico quiere resultados seguros. Indicar un tratamiento efectivo, que sea lo mejor que puede ofrecer a su paciente, cueste lo que cueste. El paciente quiere curarse con el menor esfuerzo posible. Ese es el punto de conflicto: la mano dura del médico que se interesa en el resultado inmediato, y los sentimientos de su paciente que puede tener diferentes visiones de la felicidad.

No hay evidencia de que las personas celíacas sin síntomas tengan consecuencias a largo plazo. Esto quiere decir que el secreto es permanecer sin síntomas, al menos por el mayor tiempo posible.

En algunas personas eso significa nada de gluten, y en otras puede incluir trasgresiones de diverso grado, que es como llamamos a esa pizza, sándwich o factura de tanto en tanto.

Como si esto no fuera suficientemente complejo, apareció una nueva dimensión del gluten. De la mano de los famosos, como siempre, se ha puesto de moda comer sin gluten.

Hollywood dice que el gluten es malo y aparecen por todos lados ganadores y aspirantes del Oscar contando que están fabulosos porque siguen la dieta sin gluten.

Aclarando que por ahora las encuestas vienen de Estados Unidos, es curioso saber que las personas que copiando a sus ídolos comenzaron a elegir alimentos sin gluten piensan que de esa manera adelgazan, o simplemente creen que es más saludable. Asocian “sin gluten” a conceptos tan variados como natural, orgánico, diet o saludable.

De esa manera numerosas empresas han comenzado a lanzar productos sin gluten para abastecer esa demanda, que hoy representa ventas por 15 billones de dólares (billones), aunque pocos son celíacos o hacen una dieta totalmente libre de gluten ya que simplemente no saben que muchos alimentos caseros se elaboran con trigo, cebada o centeno.

Curiosamente una buena estrategia para facilitar a las personas con celiaquía a no comer gluten sin sentirse incómodas es que la gente que las rodea coma de igual forma.

Muchos de los almuerzos o cenas no tiene gluten: un rico pollo con ensalada, una merluza al limón con arroz o nuestro clásico bife con puré. Alentar este tipo de comidas para la familia o compañeros de comidas de los celíacos es uno de los mejores consejos y no significa problemas para nadie.

Mientras tanto la moda de la dieta sin gluten sigue avanzando. Es probable que no reporte ninguna ventaja a quienes no son celíacos, pero que indirectamente termine por ayudar a los que sí tienen la enfermedad poniendo más opciones a su disposición y haciendo más amigable su entorno. Así son los intrincados caminos de la vida.