Lo que tienes que saber sobre el trastorno obsesivo compulsivo TOC

trastorno obsesivo compulsivoEl trastorno obsesivo compulsivo (TOC) estuvo considerado hasta hace algunos años como una enfermedad psiquiátrica rara que no responde al tratamiento. Actualmente es reconocido como un problema común que afecta al 2 por ciento de la población.

¿Qué es el trastorno obsesivo compulsivo?

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) pertenece a los llamados trastornos de ansiedad. Estos trastornos de ansiedad son el grupo de trastornos psiquiátricos más común entre la población general, y la fobia específica (miedo a algo concreto) resulta ser el diagnóstico psiquiátrico más frecuente. A este grupo también pertenece la crisis de angustia, que constituye la urgencia psiquiátrica más habitual.

El TOC se caracteriza por la presencia de obsesiones y compulsiones que producen malestar e interfieren en la vida cotidiana de quien lo padece.

La frecuencia real del trastorno es desconocida, ya que la mayoría son formas leves y los pacientes nunca llegan a consultar por sus síntomas, pero se estima que afecta aproximadamente al 2% de la población, en proporción igual de hombres que de mujeres. Algunos estudios apuntan que se da más en solteros que en casados, aunque es difícil determinar si esto se debe a las consecuencias de los síntomas o no. También parece ser más frecuente en clases sociales altas y en personas con cociente intelectual elevado, pero no está del todo demostrado.

La edad en la que aparecen los primeros síntomas siempre es difícil de precisar ya que pueden confundirse con los rasgos de la personalidad, pero se sitúa entre los 20 y los 40 años; la mayoría de los casos muestran clínica activa antes de los 20 años y sólo un 15% sobrepasados los 35 años.

Causas del TOC

Son muchas las teorías que intentan explicar las causas del trastorno obsesivo compulsivo (TOC), por lo que se cree que podría ser una combinación de varias de ellas. Se sabe que hay factores genéticos importantes que se implican en su desarrollo, pero el modo de transmisión es todavía desconocido.

En muchos casos existe un acontecimiento que puede actuar como factor desencadenante del TOC como enfermedades, problemas de pareja, el fallecimiento de un ser querido, etcétera. También puede tener un papel importante en su aparición la educación recibida en la infancia, sobre todo si se trata de formas de educar demasiado rígidas.

Existen alteraciones a nivel del lóbulo frontal del cerebro, alteraciones en el procesamiento de la información y alteraciones en sustancias como la serotonina que también podrían estar implicadas como causas del trastorno obsesivo compulsivo.

Lo cierto es que no se sabe exactamente cuál es la causa concreta, pero la combinación de los factores biológicos y de los factores sociales pueden explicar las alteraciones que se han encontrado.
Evolución del TOC

El cuadro de trastorno obsesivo compulsivo suele iniciarse en el periodo infantil-juvenil de forma progresiva, poco a poco, aunque en algunos casos se presenta de forma aguda, brusca, normalmente por un factor desencadenante o situación de estrés.

El curso del trastorno obsesivo-compulsivo suele ser crónico, progresivo, con periodos de relativa mejoría y otros de empeoramiento. Pocos casos son graves, pero a la vez pocos casos desaparecen espontáneamente. La completa remisión de la enfermedad solo se da en un 20% de los pacientes, ya que la mayoría continúa con síntomas aunque sean leves.

Síntomas del TOC

Estos son los síntomas más comunes del trastorno obsesivo compulsivo:

Pensamientos obsesivos

Constituyen la esencia del trastorno obsesivo-compulsivo. Son imágenes o pensamientos intrusivos, repetitivos y persistentes que el paciente reconoce como absurdos, sabe que son producto de su mente e intenta evitarlos sin conseguirlo, por lo que le producen gran ansiedad.

Las obsesiones pueden manifestarse de múltiples formas:

Impulsos obsesivos: también se llaman fobias de impulsión y se caracterizan por ser agresivos o sexuales, provocando miedo a poder dañar a sus seres queridos.
Temores obsesivos o fobias obsesivas: generalmente asociados con ideas de centradas en la posibilidad de contaminarse al tocar cualquier cosa o con la creencia de padecer deformidades en el cuerpo.
Ideas obsesivas: necesidad de orden y simetría, escrúpulos de limpieza continua, reflexiones religiosas, obsesión con el paso del tiempo y los números, etc.
Dudas: suelen darse de forma constante en la mayoría de los pacientes pero en algunos casos es especialmente llamativo. Debido a estas dudas persistentes tienen que comprobarlo todo de forma reiterada.

Los temas más frecuentes de los pensamientos obsesivos son las preocupaciones hipocondríacas (temor constante e injustificado a padecer alguna enfermedad), de contaminación (que las personas con las que se relaciona en su entorno o en lugares públicos le contagien alguna enfermedad) y la duda.

Compulsiones

Son actos motores o mentales voluntarios que el paciente siente la necesidad de hacer para defenderse de la idea obsesiva, por lo que son secundarios a los pensamientos obsesivos. Esta conducta la repiten una y otra vez y no resulta algo placentero en sí mismo, sino que para el paciente tiene la función de prevenir que se produzca algún hecho aunque sea improbable. Suele tratarse de actos realizados con el fin de evitar que el sujeto reciba daño de alguien o se lo pueda producir a otro.

A menudo el paciente reconoce estos actos como absurdos e intenta resistirse a realizarlos, pero no hacerlos supone un aumento de su tensión interna que disminuye si los lleva a cabo.

Estas compulsiones pueden llegar a ser muy elaboradas constituyendo entonces rituales, que pueden ser aparentemente “lógicos” o tener un carácter “mágico”. Los pacientes que se encuentran en un estado avanzado de la enfermedad ya no se resisten a la compulsión y toda su vida se convierte en un ritual.

Los actos compulsivos más frecuentes son las comprobaciones reiteradas (que son secundarias a dudas obsesivas) y los rituales de higiene excesivos (que son secundarios a los temores de contaminación).

Tratamiento del TOC

Por lo general el tratamiento del trastorno obsesivo compulsivo (TOC) va a ser una combinación de técnicas psicoterapéuticas junto con fármacos, de forma que se consigue una eficacia del 75% usando ambos mecanismos.

Fármacos: se emplean los antidepresivos, siendo los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) los más empleados y mejor tolerados. También se emplea la clomipramina que es más potente. La asociación de ambos fármacos está indicada en casos en que haya intolerancia a altas dosis de clomipramina o que no respondan a esta. Por lo general son necesarias dosis elevadas de estos fármacos y la respuesta a los mismos suele tardar en aparecer unas semanas. Debido a que la enfermedad es de tipo crónico es preciso mantener el tratamiento de forma prolongada.

Psicoterapia: se suelen emplear las técnicas conductuales, de forma que el paciente se expone a la obsesión y se le enseña a prevenir la respuesta que suele tener, es decir, sirven para mejorar las compulsiones.

Psicocirugía: se emplea solo en casos muy graves de TOC que no responden a ningún otro tratamiento.

Los fracasos en los tratamientos del TOC se dan en pacientes que no cumplen adecuadamente las instrucciones, en pacientes depresivos y ansiosos graves, en consumidores de alcohol u otras drogas, con trastornos en las relaciones con otras personas, en pacientes que tienen poca motivación, con alteraciones en la personalidad o con bajo nivel intelectual.