Leer las etiquetas nutricionales para bajar de peso

Proteínas, grasas trans, colesterol… Las etiquetas nutricionales especifican la cantidad de éstos y otros nutrientes. Según un reciente estudio, existe una relación entre la lectura del etiquetado nutricional y la obesidad: aquellos que se ocupan de mirar las etiquetas de los productos que compran pesan casi 4 kilos menos. Esto se da principalmente entre las mujeres.

“Primero analizamos cuál es el perfil de las personas que leen el etiquetado nutricional en el momento de la compra de alimentos y, posteriormente, su relación con el peso de los individuos”, explicó María Loureiro, autora principal del estudio, al Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC). La investigación fue realizada por científicos de la Universidad de Santiago de Compostela, junto con las universidades de Tennessee (Estados Unidos) y el Instituto de Investigación de Economía Agrícola de Noruega. Los datos se tomaron de la encuesta anual National Health Interview Survey (NHIS), de Estados Unidos.

Sus conclusiones indican que el índice de masa corporal de aquellas consumidoras que leen las etiquetas es 1,49 puntos menor que el de las que nunca consideran dicha información a la hora de hacer la compra. Esto supone una reducción de 3,91 kilos para una mujer estadounidense tipo de 1,62 cm. de altura y 74 kilos de peso.

En términos de género, descubrieron que el 74% de las mujeres encuestadas lee habitualmente esta información mientras que, entre los varones, el número desciende al 58%. “El impacto asociado, en general, es mayor en las mujeres que en los hombres”, Mientras las mujeres que leen la información nutricional tienen un índice de masa corporal 1,48 puntos menor, la diferencia es solo de 0,12 puntos entre los hombres.

Los investigadores concluyeron, además, que los fumadores examinan mucho menos esta información. Según Loureiro, “su estilo de vida contiene ciertos hábitos poco saludables y, como consecuencia, nuestros resultados indican que puede ser que no se preocupen tanto del contenido nutricional de lo que comen”. Además, según publica SINC, la población que más tiene en cuenta el etiquetado nutricional es aquella que vive en la ciudad (el 49% de la muestra), que tiene estudios de enseñanza media (40%) y con educación universitaria (17%). “Esta información puede ser utilizada como un mecanismo de prevención de la obesidad”, indicó la científica.


La opinión de los médicos

“Las personas que se ocupan de su salud tienen cosas en común: comen mejor, y se informan más. El estudio no establece qué es lo que viene primero y, por lo tanto, no podemos deducir que, a consecuencia de leer la información nutricional, bajemos de peso”, advierte el doctor Edgardo Ridner, presidente de la Sociedad Argentina de Nutrición. Sin embargo, aclara que “sí podemos afirmar que estimular la lectura y la interpretación de las etiquetas nutricionales es parte de un programa de toma de conciencia sobre la importancia de una buena alimentación. Todos los que trabajamos en nutrición recomendamos continuamente que se lean y se interpreten correctamente los envases de los alimentos, aunque sentimos que la única forma de llegar masivamente con este mensaje sería hacerlo de manera sistemática a la población sana a través de las autoridades”.

“Indudablemente leer etiquetas es un comportamiento que se asocia con cuidado de la salud. Sin embargo, los estudios muestran que las etiquetas y su información para nada han colaborado en que la gente esté más sana o delgada”, opina la doctora Mónica Katz, médica especialista en nutrición, fundadora del Equipo de Trastornos Alimentarios del Hospital Durand y directora del Centro Dra. Katz y del sitio educativo Fat-Fit. Y continúa: “Esto se debe a que el exceso de información, los números y la expresión de los volúmenes por 100%, por porción, por paquete, en fin… Solo han confundido al consumidor. La tendencia en el mundo es hacia simplificar nuevamente la data dentro del rotulado”.

¿Qué mirar de las etiquetas nutricionales?

“El mejor consejo es leer siempre la etiqueta antes de comprar por primera vez un alimento. Y, por supuesto, aprender a leerla, ya sea preguntando a su médico o nutricionista o consultando fuentes autorizadas, como ANMAT”, sostiene el doctor Ridner.

Además, el doctor agrega que es importante que quienes necesitan mejorar el control de su peso miren el contenido de calorías de cada porción. También es interesante que todos conozcamos los nutrientes que conviene controlar para hacer más saludable nuestra alimentación: “Si seguimos el orden en que aparecen, luego de las calorías y grasas, tenemos el contenido de grasas saturadas y colesterol (que conviene disminuir especialmente en personas con colesterol alto), de sodio (sal, a controlar especialmente en personas con presión alta) y de fibra (que siempre conviene aumentar).