Las grasas trans y sus efectos sobre la salud

Para muchas personas es difícil comprender la lenta destrucción en nuestro organismo y las graves enfermedades que nos ocasionan ciertos tipos de ingredientes.

Si a usted le ofrecieran un vaso con cianuro, por supuesto no se lo tomaría, porque sabe que es un veneno con consecuencias inmediatas.

Pero cuando no vemos o sentimos los efectos inmediatos de los alimentos que ingerimos, pensamos que son sanos o que al menos no nos harán daño nunca.

Sobretodo cuando el efecto inmediato es un sabor “agradable” o “familiar”.

Esto es lo que está pasando con los muchos de los ingredientes que se utilizan en la preparación de alimentos modernos, que literalmente son venenos a largo plazo con un sabor agradable. Los laboratorios de la industria alimenticia pueden imitar casi cualquier sabor o aroma con sustancias químicas y saborizantes artificiales.

El mejor ejemplo de un veneno a mediano plazo son las Grasas Trans, o grasas “hidrogenadas”. Son la versión sintética de la manteca de cerdo: fueron diseñadas en el laboratorio con un sabor y consistencia similar, y su vida útil se alarga en gran manera antes de hacerse rancias. Pero todo viene con un precio: la salud del consumidor.

Usando la misma visión limitada de que si una comida no mata inmediatamente al ser ingerida, tiene que ser sana, la FDA y otros organismos “reguladores” de la salud pública en el mundo han aprobado el uso de muchos ingredientes y alimentos que son mortales a mediano y a largo plazo.

Incluso nuestros niños están en peligro al comer las “patatas a la francesa”, que siempre son fritas en grasas trans. El estudio médico “Bogalusa Heart Study” publicado en 1992 confirmó la existencia de placas grasas y depósitos en las arterias de la mayoría de los niños y adolescentes norteamericanos. Esto es el principio de la arteriosclerosis y los ataques cardiacos. Este es uno de los resultados de consumir alimentos con grasas poli-saturadas de origen animal o hidrogendas de origen vegetal.

El problema con las grasas trans es que su efecto es acumulativo, y al llegar a los 40 años de edad, una persona que se ha alimentado constantemente con ingredientes como estos, tiene un 40% de sufrir un ataque al corazón.

Qué son las “Grasas Trans”

Es un lípido sometido a un proceso de “hidrogenación”, en el cual se agregan moléculas de hidrógeno a las grasas no saturadas, y estos aceites que son líquidos a temperatura ambiente, se vuelven grasas más sólidas, como la margarina.

El objetivo de este proceso artificial es que su vida útil se extienda y puedan ser reutilizadas una y otra vez en los restaurantes de comida rápida, o pueden ser añadirlas a las galletas o la repostería para dar consistencia y sabor.

Aunque la hidrogenación no hace que la grasa se sature totalmente, crea ácidos grasos trans, que son tan dañinos como las mismas grasas saturadas de origen animal.

Consecuencias

Se ha acumulado evidencia que vincula a estas grasas producidas artificialmente con el cáncer y enfermedades cardiacas. Por ejemplo, pueden elevar el riesgo de cáncer de pecho hasta 40%.

El colesterol sube más al ingerir grasas trans, que si consumiera alimentos con colesterol [3]. Muchos alimentos elaborados con aceites hidrogenados se anuncian como “libre de colesterol”, pero en el nivel de colesterol, el efecto de consumir donas fritas con manteca vegetal es peor que comer ocho tiras de tocino (bacón).

Consejo

Mi consejo es evitar en todo lo posible consumir los alimentos que contienen grasas trans. Lea las etiquetas para identificar ingredientes como: “aceite vegetal parcialmente hidrogenado”, y no consumirlos.

Esta es la lista, que no pretende ser completa, de alimentos que con grasas trans:
– Patatas fritas a la francesa (french fries)
– Panadería como Donas, Cuernitos (crossain), Pan Danés, Hojaldre, etc.
– Muchos tipos de galletas (lea la etiqueta)
– Sustitutos de crema para café no lácteos (como cofee-mate)
– Gatorade y otras “bebidas deportivas” (lea los ingredientes si lo duda)

Y todo lo que contenga como ingrediente base:
– Margarina
– Sustitutos de mantequilla
– Manteca vegetal (aceites hidrogenados de palma, coco, soya, etc.)

Conclusión

No sólo debemos evitar este tipo de ingredientes dañinos para tener niveles sanos de colesterol, triglicéridos y glucosa, sino también debemos procurar aquellos ingredientes y alimentos naturales realmente sanos, existen cientos de estos que nos brindan toda la fibra, vitaminas, minerales, antioxidantes y anti-cancerígenos. Los alimentos naturales de origen vegetal ricos en fibra nos protegen de cáncer, obesidad, y enfermedades cardiacas.