La verdad sobre la dieta mediterránea

Gazpacho, torrezno y pescaíto frito con alioli, son típicos elementos procedentes de una alimentación bañada por el sol y el mar del sur, pero no por ser de allí son sanos en si mismos y podemos ponernos tibios estas vacaciones. Debemos verlos en conjunto.

Constantemente oímos hablar de lo saludable que es la dieta mediterránea, pero ¿sabemos realmente en que consiste y cuál es su origen? Está claro que no se trata de una dieta más que se ha puesto de moda.

La dieta mediterránea es un conjunto de hábitos y costumbres ancestrales que nos legaron las diferentes culturas que a lo largo de la historia poblaron la zona del mediterráneo como los íberos, celtas, griegos, romanos o árabes. Sus prácticas alimentarias arraigaron y se han ido ajustando a los tiempos hasta llegar a lo que hoy en día conocemos como dieta mediterránea. Gracias a estas aportaciones, hoy podemos disfrutar de uno de los modelos alimentarios más saludables del mundo, y bastante que presumimos.

Una científica mallorquina reconocida a nivel mundial, Dra Covas, comentó hace poco en una entrevista que la auténtica dieta mediterránea es la que se realizaba hace aproximadamente unos 60 años, así que si queremos seguirla, deberemos coger como modelo la alimentación que realizaban nuestros abuelos.

Esta dieta tan tradicional es austera económicamente pero tremendamente rica en cuanto a calidad nutricional porque se utilizan alimentos poco procesados. Sus claves:

La base son los cereales, las legumbres y los frutos secos como fuente de energía. Las frutas y los vegetales frescos de temporada son los que aportan la fibra, vitaminas y minerales antioxidantes. Para cocinar o aliñar los platos se utiliza siempre aceite de oliva rico en grasas cardiosaludables. Hasta aquí todo normal y muy conocido, ¿verdad? El quiz de la cuestión es que se come siempre así, no cuando en las familias se plantean cuidarse. Es una forma de vivir y alimentarse.

El consumo de carne roja y fiambres es más bien ocasional, sin embargo, se consumen habitualmente huevos, aves de corral y pescado 3-4 veces por semana. Otra característica es que se toma poca leche pero se consume más queso y yogur. También es reducido el consumo de dulces, pasteles y licores, aunque si que se consume vino con moderación. Que no nos lo quiten.

Aunque actualmente se comen prácticamente los mismos alimentos, la diferencia es que hemos invertido la importancia en el plato. Se consume más carne roja, embutidos y productos donde la leche está presente, y se toma menos verduras, legumbres y pescado. Mal plan.

Ya sabéis que la dieta mediterránea está muy vinculada a la salud porque contribuye a prevenir algunas enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer por su riqueza en antioxidantes y por lo rica en grasas buenas. Tengámosla muy presente a la hora de diseñar nuestro menú. Ya lo decía Hipócrates… “Debemos procurar que la gente muera joven, lo más tarde posible”.