La importancia de dormir la siesta

dormir-la-siestaSe ha demostrado que dormir después de almorzar es una necesidad del organismo. Permite aumentar la concentración, el rendimiento y la creatividad.

¡Eureka! La ciencia ha estudiado y demostrado recientemente lo que pueblos y generaciones enteras han sabido desde siempre: dormir siesta hace bien. Según estudios, el ser humano está programado para descansar después de almorzar. La siesta es, así, una necesidad marcada por nuestro ritmo circadiano, grabada biológicamente en los genes.

Es más, hacer un paréntesis y conciliar un sueño de una hora o una hora y media después del mediodía permite aumentar la concentración, el rendimiento, la productividad y la creatividad. La capacidad física e intelectual se incrementa con la relajación de los músculos y la mente, y con el disfrute de este pequeño placer.

Junto con su efecto reparador, la siesta refuerza el sistema inmunológico. Favorece un tipo de sueño profundo (de ondas de baja frecuencia) durante el que se segregan hormonas que renuevan los tejidos y fortalecen el sistema inmune.

El reloj biológico interno que nos marca cuándo despertar y cuándo dormir se denomina ritmo circadiano. Existe una predisposición natural en el ritmo circadiano del ser humano para dormir por la tarde. Este sistema se ubica en la región del cerebro que controla los cambios en la temperatura cutánea, la agudeza visual y la concentración.

Después de comer la temperatura del cuerpo desciende y nuestro organismo produce ciertas sustancias soporíferas que provocan la sensación de sueño en las primeras horas de la tarde. De hecho, la mayor parte de los accidentes de tránsito tiene lugar entre las 14 y las 16, circunstancia que puede atribuirse a la baja reacción para los imprevistos.

En empresas de varios países se han instalado “salas del sueño”, que permiten a los trabajadores desconectarse durante media hora.

Hacer una siesta de 20 minutos ocho horas después de levantarse mejora más la energía que dormir 20 minutos extra por la mañana.