Estimula la curiosidad de los adolescentes

creatividad jovenesLa curiosidad es la capacidad de observar, interesarse y aprender del entorno. Es una capacidad que tienen muchas especies animales, incluidos los seres humanos. Y es una condición que representa para todas esas especies una ventaja de adaptación. Podríamos decir que la curiosidad nos hace más listos y eso mejora las perspectivas de supervivencia.

Otra de las características generalmente asociada a la curiosidad es que normalmente es más fuerte durante la niñez y poco a poco se va perdiendo. No ocurre así siempre, claro. Hay jóvenes que siguen siendo muy curiosos y también ancianos que lo son. Y unido a esto hay otra condición de la curiosidad, que rejuvenece. Los viejos curiosos, esas personas que siguen interesadas por el mundo, que observan, analizan y aprenden de ello, consiguen que sus cerebros funcionen mejor y que su vida sea más placentera, es decir, mantienen sus mentes jóvenes.

No hay duda de que ser curioso supone una ventaja para la vida. Así que cualquier esfuerzo por fomentar, mantener o aumentar la curiosidad de nuestros hijos adolescentes va a suponer para ellos contar con un mecanismo que podrá hacer que su futuro sea mejor.

El placer de descubrir

Todos podemos recordar, incluso los que ya no son tan curiosos, el enorme placer que se obtiene con los descubrimientos. Y el aprendizaje que supone relacionar esos descubrimientos con la información que se posee.

Esas relaciones mentales que establecemos gracias a la información que obtenemos fruto de nuestra curiosidad nos dan recursos para enfrentarnos a los problemas. Nos ayudan a encontrar soluciones más creativas y más adecuadas para aquello que tenemos que resolver. Y eso sirve para un niño que tiene una caja de cartón que quiere convertir en una casa, su observación de las construcciones le llevará a encontrar fórmulas para hacer mejor “su casa”, hasta para una adolescente que necesita organizar su tiempo de manera que le “sobren” unas horas para pasarlas con sus amigos a la que observar cómo organizan su tiempo los adultos puede ayudarle a planificar mejor.

Cómo fomentar la curiosidad de los adolescentes

Seguro que nuestros hijos adolescentes fueron muy curiosos en su infancia, todos los niños lo son. Pero lo más probable es que cuando llega la adolescencia empiecen a perder un poco de esa curiosidad. Nosotros podemos hacer algo para retrasar esa pérdida, e incluso para neutralizarla. El momento de actuar es la primera etapa de la adolescencia, si entonces conseguimos que sigan siendo curiosos les habremos dado un regalo que les servirá toda su vida.

Televisión y videojuegos. En esos primeros años de la adolescencia es bueno que los padres sepan lo que ven sus hijos en la televisión y cuáles son los videojuegos que los entretienen. Estas actividades no tienen por qué ser malas para ellos pero en la mayoría de los casos fomentan muy poco la curiosidad. Por eso es una buena idea limitar el tiempo que dedican a ellas. No hay que prohibirlo porque eso puede ser contraproducente, excepto en los casos de programas y videojuegos que puedan hacerles daño.

Internet. Es un lugar excelente para potenciar la curiosidad pero es una buena idea que ayudemos a los adolescentes a moverse por la red. Deben aprender dónde pueden saciar su curiosidad, qué sitios son adecuados y fiables y cuáles son todo lo contrario.

Viajes. Viajar es una de las mejores fórmulas para despertar la curiosidad. Viajar con nuestros hijos además nos ayudará a encaminar esa curiosidad hacia los aspectos que pueden ser más productivos para ellos.

Personas. Es muy bueno para los adolescentes conocer a gente nueva y diferente, les abrirá la mente y les hará más respetuosos. Una buena idea es que conozcan a nuestros amigos y a nuestros compañeros de trabajo.

Paciencia. Quizá la mejor fórmula para estimular la curiosidad de los hijos es que los padres tengan paciencia, para escuchar y para responder. Y otro aspecto importante es que reconozcan ante sus hijos que no lo saben todo. Pero cuando no se tiene respuesta para una pregunta de los hijos es mucho más efectivo buscar la respuesta junto a ellos o indicarles cómo podrían encontrar esa respuesta que contestar con un escueto “no lo sé”.