El mal funcionamiento del hígado puede hacerte engordar

El funcionamiento incorrecto de nuestro hígado está directamente relacionado al metabolismo del azúcar como causa de aumento de peso. Cuando el hígado trabaja mal, la sangre y el páncreas se saturan y la diabetes puede sobrevenir.

Los ataques de hipoglucemia están relacionados con los niveles de insulina y con un hígado “perezoso”. Y la celulitis, que es el resultado del pobre metabolismo de las grasas saturadas, también tiene mucho que ver con este déficit hepático.

Tener un hígado sano es clave para perder peso. Este órgano tan importante metaboliza grasas, proteínas y carbohidratos. Ni más ni menos.

Si tu hígado no funciona bien, sentirá un cansancio constante, ganarás peso inesperadamente, tu digestión será pesada y sentirás melancolía y depresión. Además, percibirás excesiva sensibilidad a los alimentos. Tendrás indigestión y constipación crónica.

Es evidente que toda esta información tiene que servir para consultar a un buen profesional. Pero te brindamos aquí algunos consejos básicos. Evita las frituras y el azúcar refinado. Ambos comprometen nuestra salud hepática. Hacé una dieta de desintoxicación de 24 horas para sacarte de encima el exceso de grasas y azúcares. Durante ese día, ingerí sólo jugos de fruta, agua y salí a caminar.


Te brindamos ahora una dieta elemental para estos casos:

-Apenas te levantás, tomá una taza de té verde. Esto te ayudará a eliminar los restos de grasas.

-A media mañana: ingerí un vaso de jugo de manzana para equilibrar y restaurar el pH normal.

-Al mediodía: disfrutá de un jugo de vegetales mixto. Los que más te gusten. Los vegetales son “barredores” naturales de desperdicios y toxinas.

-A media tarde: tomá un vaso de jugo de papaya y ananá para realzar la producción de enzimas.

A la noche: ingerí una sopa de verduras mixta para fortalecer tu inmunidad.

Luego de esta desintoxicación, obviamente, baja tu ingesta de grasas y azúcar.