Costumbres dieteticas que provocan diabetes

Hay quien compara a la diabetes tipo 2, o diabetes “del adulto”, con un tsunami. Es una patología rara en niños (aunque cada vez es más frecuente, debido a las elevadas tasas de obesidad infantil), a diferencia de la tipo 1, que suele presentarse en la infancia.

En la primera, el cuerpo no aprovecha bien la glucosa de los alimentos y eso se traduce en que los niveles de glucosa de la sangre están demasiado elevados, algo muy arriesgado para la salud a largo plazo. Las cifras de esta enfermedad, en claro aumento, no dejan lugar a dudas: es una epidemia.

Es una patología que afecta, a nivel mundial, a más de 255 millones de personas. Dado que supone la cuarta causa de muerte en los países desarrollados vale la pena evitar a toda costa los hábitos que incrementen el riesgo de padecerla. El presente texto se centra en los hábitos dietéticos que pueden promover su aparición.

Cinco hábitos dietéticos que predisponen a la diabetes

Hay quien compara a la diabetes tipo 2, o diabetes “del adulto”, con un tsunami. Es una patología rara en niños (aunque cada vez es más frecuente, debido a las elevadas tasas de obesidad infantil), a diferencia de la tipo 1, que suele presentarse en la infancia. En la primera, el cuerpo no aprovecha bien la glucosa de los alimentos y eso se traduce en que los niveles de glucosa de la sangre están demasiado elevados, algo muy arriesgado para la salud a largo plazo. Las cifras de esta enfermedad, en claro aumento, no dejan lugar a dudas: es una epidemia. Es una patología que afecta, a nivel mundial, a más de 255 millones de personas. Dado que supone la cuarta causa de muerte en los países desarrollados vale la pena evitar a toda costa los hábitos que incrementen el riesgo de padecerla. El presente texto se centra en los hábitos dietéticos que pueden promover su aparición.

Diabetes: cinco hábitos para revisar

Más de 300 millones de personas padecen diabetes en la actualidad. De ellas, el 85% presentan la llamada “diabetes del adulto” o diabetes tipo 2. Y los pronósticos no son halagüeños: se estima que en 2025 se sumarán a esta lista 33 millones de personas más, y que del 30% al 40% de los europeos padeceremos diabetes a lo largo de nuestra vida, según la Sociedad Europea de Cardiología. Razones todas para revisar nuestros hábitos dietéticos y modificar aquellos que predisponen a padecerla.

Tomar a menudo bebidas azucaradas. Los mal llamados “refrescos” incrementan el riesgo de diabetes. “Mal llamados” porque es una denominación con una connotación positiva, que puede dar a entender que su consumo no solo es inocuo, sino que tienen una capacidad de refrigerar nuestro cuerpo superior a la de la barata y saludable agua fría. El estudio más reciente que relaciona la diabetes tipo 2 con el consumo de bebidas azucaradas se publicó en abril de 2013 en la revista ‘Diabetologia’. Se constató que tomar el equivalente a una lata de refresco al día puede aumentar un 22% el riesgo de padecer diabetes tipo 2. La investigación evaluó ocho cohortes europeas (350.000 participantes) que participan en el Estudio Prospectivo Europeo sobre Cáncer y Nutrición (EPIC). La doctora Dora Romaguera, una de las responsables del estudio, realizó unas contundentes afirmaciones para Diario Médico: “Teniendo en cuenta el aumento en el consumo de bebidas azucaradas en Europa, se deben enviar a la población mensajes claros sobre el efecto contra la salud de estos refrescos”.

Beber zumos de forma habitual. Es bastante conocido que las bebidas azucaradas incrementan el riesgo de diversas patologías, como es el caso de la obesidad. No tan conocido, sin embargo, es que los zumos incrementan el riesgo de diabetes. Es lo que observó en agosto de 2013 un análisis de la dieta de 12.198 voluntarios, publicado en la revista British Medical Journal. Como era de esperar, el consumo de fruta entera disminuyó el riesgo de padecer diabetes, mientras que el consumo de zumos de fruta lo incrementó.

Consumir de forma frecuente carnes procesadas. Cada vez hay más pruebas de los riesgos del consumo habitual de carnes procesadas, tales como carne ahumada, curada, salada o a la que se han añadido conservantes. En este grupo entran el jamón, el tocino, las salchichas, el salami los “perritos calientes” y similares. Un estudio epidemiológico llevado a cabo en Francia, que siguió a 66.118 mujeres durante 14 años, observó una relación clara entre el consumo de cárnicos procesados y el riesgo de padecer diabetes. Una reciente investigación publicada en la revista American Journal of Epidemiology relaciona su ingesta con un mayor riesgo de mortalidad por todas las causas. Así pues, no extraña que entidades de referencia como el Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer (WCRF, en su siglas en inglés) propongan “evitarlas”, como puede comprobarse aquí. Para el WCRF está probado que evitar las carnes procesadas (además de no tomar más de 500 gramos de carnes rojas a la semana) disminuye el riesgo de una enfermedad tan grave como la diabetes: el cáncer de colon.

Basar la dieta en refinados. Un metaanálisis hecho público en octubre de 2013 (European Journal of Epidemiology) por investigadores del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad Noruega observó un mayor riesgo de diabetes ante un mayor consumo de alimentos refinados, como el arroz blanco. Así, mientras que consumir alimentos integrales (pan integral, pasta integral, arroz integral, etc) disminuye el riesgo, los refinados pueden aumentarlo. La conclusión de los autores es clara: “Nuestros resultados apoyan las recomendaciones de salud pública para reemplazar los granos refinados con granos enteros y sugieren que se deben consumir al menos dos raciones de granos integrales por día para reducir el riesgo de diabetes tipo 2”.

Acudir con frecuencia a los ‘fast-food’. El más reciente consenso español de prevención y tratamiento de la obesidad señaló que “el consumo de fast food de forma habitual (más de una vez a la semana) puede contribuir al incremento de la ingestión energética y a la ganancia de peso y obesidad”. Por ello aconsejó “limitar el consumo habitual (frecuencia de más de una vez a la semana) de fast food”, o comida rápida. La ganancia de peso es uno de los principales determinantes del riesgo de diabetes, tal y como mostró una rigurosa investigación publicada en Diabetes Research and Clinical Practice en septiembre de 2010.