Correr en la arena para mejorar la fuerza resistencia

correr_en_arenaAl revés que para los bañistas, para los runners, cuando llega el invierno, es el momento para lanzarse a la playa. No todo el mundo tiene la opción de poder correr por esta superficie, pero para aquellos que tienen la costa cerca, no está de más incluir en el plan alguna sesión por arena para trabajar aspectos tan necesarios como la fuerza.

Dentro de las formas que hay para trabajar la fuerza-resistencia tenemos la de correr por la playa. Es un entreno peculiar y diferente, donde a pesar del esfuerzo que implica desplazarse por este terreno irregular obtendremos múltiples beneficios. Eso sí, antes de empezar un par de consejos: en primer lugar, para correr por la arena, es mejor hacerlo siempre calzados, así iremos con seguridad en la pisada y evitaremos cualquier herida indeseada. En segundo lugar, es mejor hacerlo en la parte alta de la playa, normalmente lejos del agua, es decir, donde el terreno presente una menor inclinación y podamos correr lo más rectos y compensados posible, así evitaremos sobrecargas en las caderas.

El entrenamiento que proponemos para los fondistas es un rodaje mixto. Consistiría en correr los primeros 15- 20 minutos por una superficie dura y luego ir combinando aproximadamente un kilómetro por la arena con otro por fuera, normalmente por lo que sería el paseo marítimo. Lo ideal sería completar una hora de rodaje, más o menos, dejando los últimos 10 minutos para acabar por la parte dura. Nos vienen a salir unas 3 ó 4 vueltas “arena-duro”.

En los tramos en que corramos por la arena trabajaremos la potencia de nuestra zancada, la flexibilidad de los tobillos y en general la fuerza de nuestras piernas. Obviamente iremos mucho más despacio y mucho más forzados, pero hay que tratar de levantar rodillas y procurar una buena técnica de carrera acompañada con un buen braceo.

Al completar el kilómetro “por blando” y retornar a la superficie estable notaremos una placentera transición a la carrera,  nos sentiremos mucho más ligeros y cómodos. Incluso con la sensación de correr mucho más rápido nos estaremos recuperando para un nuevo embite por la arena.

Hay que tener en cuenta que al correr por la arena de playa no hay tanto impacto y puede ser una muy buena terapia para ayudar a recuperarnos de ciertas lesiones, tal como la fascitis plantar, por ejemplo. Por otro lado no es recomendable para personas que sufren de la espalda o la zona lumbar, ya que si bien es cierto, también, que correr por arena requiere de mucha más tracción e impulso, algo positivo para un runner en perfecto estado pero negativo para otro con una hernia sin ir más lejos.

En definitiva, aquellos que podamos, con la playa añadiremos un extra a nuestros entrenamientos que nos ayudará a mejorar varias facetas relacionadas con la fuerza y la potencia de nuestra zancada de forma natural. Un paso más para conseguir el estado ideal para lograr nuestros objetivos. Todo suma.