¿Cómo puedo adelgazar si no tengo tiempo?

En esto no hay magia. Hay que dedicarle tiempo… Y, si no tenés tiempo para comer de manera apropiada o hacer ejercicios, sencillamente tenés que hacértelo. Esto es lo que más oigo: “Salgo de mi casa a las siete y llego a las nueve de la noche. Estoy cansado”. Suena, la verdad, muy lógico. Sólo que ocurre lo siguiente: ¿Qué es lo que realmente cansa? Lo que nos cansa es trabajar. La mayor parte de la gente trabaja en lo que no le gusta (parece que es casi un 97 por ciento). Lo que nos cansa es la cotidianeidad, la monotonía. Lamentablemente es así.

Hay un refrán chino que dice “si quieres vivir sin trabajar, trabaja de lo que te gusta”; y hay otro hindú que me gusta más todavía: “Encuentra algo que realmente te guste hacer, y ¡nunca tendrás que trabajar!”. Ya sé lo que me van a decir: “Pero yo no tengo esa suerte”. Y yo lo entiendo. Pero, piensen, los ejercicios no nos sacan tiempo, nos agregan tiempo. Y les voy a dar un ejemplo. Antes de ir a trabajar salgan a caminar una hora. Pronto se darán cuenta de que no están restando una hora, sino que le están agregando tres o cuatro. O sea, sus días ya no tendrán 24 horas sino 27. Me dirán que me volví loc0. ¿Cómo llego a 27 horas? Les explico: ese día (yo se los garantizo) tendrán mucha más energía que los anteriores. El ejercicio, entre otras cosas, nos oxigena. Y entre otras cosas oxigena nuestro cerebro. Y es allí donde se encuentra el “nudo gordiano” de todos nuestros problemas. Si le llegan a tomar el gustito se levantarán esa hora antes como si tuvieran una cita con Jennifer López o George Clooney…

Mucha gente dice: “No puedo comer los alimentos que me recomendás porque no tengo tiempo, no puedo preparármelos, etc.”. Todas mentiras. Esa media hora que vas a la verdulería y se compran frutas y verduras, alimentos naturales y frescos, o una buena pechuga de pollo, pescado fresco, eso no es media hora que pierden. Son otras tres horas que ganan. Y entonces me dirán: “Bueno Pablo está de remate… resulta que el día ahora tiene 30 horas”. No, no es que el día tenga treinta, lo que pasa es que todos sus días anteriores, o sus vidas anteriores, ¡tenían doce horas! Porque vivían sin energía.

Un snack de papas fritas o cualquier otra porquería de las que comemos no nos brindan energía. Nos la sacan. Y dos o tres frutas o verduras nos dan energía. Entonces recibimos energía por partida doble y ambas producen una sinergia. Se potencian. Alimentación sana y ejercicios. ¿O acaso los maratonistas que corren 42 kilómetros son de otro planeta? No, son seres humanos, como nosotros.