Cómo preparar jugos curativos

La elaboración de jugos y licuados curativos requiere una serie de pasos que se inicia con la adquisición de la fruta o verdura hasta la elaboración del jugo o licuado.


A continuación algunas recomendaciones y consejos al respecto:

Adquisión de las frutas y verduras

Comprar frutas y verduras preferiblemente de la temporada, ya que están a un mejor precio.

Adqurir frutas que sean frescas, de muy buena calidad, maduras y, a ser posible, que estén libres de productos químicos o sean ecológicas.  Aquellas que tienen una piel arrugada, presentan manchas o golpes no deben ser consideradas.

Evitar las frutas y verduras importadas se deben evitar cada vez que sea posible porque contienen residuos de pesticidas más perjudiciales que los productos domésticos.

Elaboración de los jugos

En cuanto haya seleccionado las frutas y los vegetales que va a exprimir, es importante usarlos tan rápidamente como sea posible.

Lavar bien las frutas o vegetales con un cepillo para vegetales antes de hacer el jugo. Si los productos que va a exprimir no son orgánicos sino los comunes de la bodega o supermercado, remójelos en agua tibia con una gota de jabón puro de Castilla, lo cual se consigue en la mayoría de las tiendas de productos naturales.  Una gota de detergente para lavar platos también funciona.

Eliminar la piel encerada Si una fruta o verdura se ha encerado, asegúrese de pelarla antes de hacer el jugo. Aunque la cera en sí misma no le hará daño, hace virtualmente imposible que se puedan quitar los residuos de pesticidas de la piel.

Quitar todas las semillas y huesos (cuescos, pepas). Cuando no esté usando un exprimidor de jugos hecho específicamente para frutas cítricas, asegúrese de pelarlas antes de hacer el jugo. La piel de las naranjas y las toronjas (pomelos) contiene un aceite tóxico que es un ingrediente activo en algunos productos de limpieza del hogar. Sin embargo, trate de dejar tanto como sea posible de la parte blanca y medulosa porque está cargada de la vitamina C y flavonoides.

Cortar las frutas y verduras en pedazos lo suficientemente pequeños para que quepan fácilmente en un exprimidor.

Lavar y exprimir todos los tallos o semillas todavía adheridos a la fruta o la verdura. En muchos casos, estos son ricos en valor mineral. Las excepciones son los de la zanahoria y el ruibarbo, los cuales pueden ser tóxicos.

Servir el jugo inmediatamente para un beneficio máximo.  Los jugos guardados en el refrigerador (nevera) pierden su valor nutritivo muy rápidamente.

Un consejo útil: cuando pongamos en la licuadora frutas distintas, es recomendable dejar las de mayor contenido en agua (naranja, limón, sandía, etcétera) para el final, ya que obtendremos más cantidad de zumo que arrastrará los restos de las que hayamos puesto en primer lugar.

Cuándo tomar zumos

Los zumos se pueden tomar a cualquier hora del día como complemento alimenticio, tentempié, en meriendas o a mitad de mañana, e incluso dos horas después de las comidas.

Es muy recomendable tomarlos en ayunas porque hidratan nuestro organismo desde el inicio de la jornada y despiertan nuestras papilas gustativas (muy útil en niños que no tienen hambre por las mañanas).