Cómo controlar los ataques de ira y enojo

A todos nos ha pasado, alguna vez, de sentirnos un poco Michael Douglas en “Un día de furia”, pero ¿qué sucede si nos empezamos a sentir así los siete días de la semana? ¿Cómo evitamos esto? ¿Cómo quitarnos el vicio de usar el enojo como reacción comodín a todo? STOP!!!!!!!!!!! ¡¡No te enojes que ya arrancamos con las respuestas!!


Es verdad que la vida se especializa en poner a prueba #NuestraPaciencia, y mucho más cierto es que no todos tenemos el mismo umbral de tolerancia. Un hecho simple, que no salió como queríamos, para algunos puede ser anecdótico, pero en nosotros puede desatar la mayor de las iras. Y ahí estamos… con nuestro enojo a cuestas… comunicándole al mundo lo mal que nos ha tratado. Hasta aquí, la vida sacarificada del “enojón”, pero el punto clave está en darnos cuenta de que ¡el enojo es la respuesta menos funcional ante un problema!

Una de las cosas que debemos comprender es que no está mal enojarse y que hay más de una situación que merece su enojo justificado, pero que si esa respuesta se vuelve estereotipada, indiscriminada, se transforma en rutina, dejándonos atrapados en la emoción que nos genera el hecho en sí. Nos centramos tanto en nosotros mismos que perdemos de vista todo lo demás. Y acá la pregunta estrella: ¿Qué importa más: nuestro enojo o la solución del problema que nos está pasando? Yo creo que coincidimos en la misma respuesta: ¡¡todos queremos soluciones!!
No te enganches por cualquier cosa.  Foto: Corbis

¿Qué hacemos entonces? ¿No nos enojamos por nada, respiramos hondo y nos aferramos al lema de moda “Keep Calm and Carry On”? A propósito, la historia de esa expresión es de lo más curiosa, tiene que ver con un póster que allá por el 1939 mandó a producir el gobierno británico, con el fin de darle ánimo a la gente ante el inicio de la Segunda Guerra Mundial. En su entonces, ese slogan, nunca vio la luz, pero hace unos años fueron encontrados los diseños y usados por el marketing inglés, parodiando el sentido del mismo, dado que todos sabemos que frente a las situaciones límites es muuuuy difícil mantener la calma y seguir adelante. ¡Sí! Sería soñado lograr eso, y predicar nuestro buen humor por todos lados, pero resulta que no es una tarea nada simple.

Para esto es necesario trabajar #laempatía, lo que significa lograr ponerse en los zapatos del otro. Cuando empezamos a elaborar este concepto, nuestra paciencia aumenta, porque nos corremos del centro de la escena, desplegamos nuestro nivel de análisis, dejamos de pensar que todo nos pasa solamente a nosotros, y logramos sumar los sentimientos de los demás a nuestra lectura. Nos ayuda a conectarnos con la totalidad, ampliando nuestro margen de comprensión de los hechos. Si bien, uno lo lee y parece simple, muchas veces desarrollar la empatía se transforma en una dificultad, porque no es meramente ampliar el registro que tenemos del otro, sino de toda la situación en general.

Otro punto a tener en cuenta es #descubrir qué es lo que realmente nos esta enojando. Muchas veces sucede que detrás de pequeños enojos espontáneos, se esconde un gran enojo inicial sobre algo que tal vez estamos pasando por alto. Si esto fuera así, es importante que lo podamos identificar, volverlo consciente, para que deje actuar como motor oculto de nuestra ira.

Pero. ¿Por qué es un bajón enojarse? ¿En qué nos complica?

– Acota nuestros recursos: nos condiciona la panorámica de lo que esta sucediendo, es como elegir quedarse con el recorte más chiquito e intentar desde ahí cambiar el mundo, nos deja sin herramientas.

– Es desgastante: porque a la demanda de energía que ya de por sí viene con el día a día, hay que sumarle toda la que dejamos con cada arranque de ira.

– Condiciona nuestro nivel de resolución: porque nos bloquea, nos limita el abanico de alternativas para enfrentar las cosas complicadas.

– Nos va apartando de todos: Es una realidad… a nadie le gusta convivir con el “Grinch de las navidades”… la persona que se enoja por todo y que responde a cada problema con malhumor, hace doblemente pesada la tarea para sí mismo y para los demás.

Por lo tanto, es importante trabajar nuestra reacción frente a las dificultades, teniendo en cuenta que dejarnos llevar por el enojo, no hace mas que atorarnos y fijarnos en la situación conflictiva, nos quita tiempo positivo para pensar alternativas para aquello que nos está pasando y como dice la frase: quien no es parte de la solución termina siendo parte del problema.