Cómo combatir la sudoración excesiva

La transpiración producida por estas glándulas tiene como función mantener estable la temperatura interna del cuerpo y el equilibrio hidroelectrolítico, eliminando sales y agua.

Además contribuye a la formación de una película hidrolipídica que hidrata la piel y actúa como barrera de bacterias y agentes externos.

La secreción de las glándulas sudoríparas ecrinas comienza desde el nacimiento y es estimulada por factores térmicos, gustativos y psíquicos.

Tipos de hiperhidrosis

Hiperhidrosis idiopática o primaria: es la más frecuente. Generalmente comienza en la infancia o en la adolescencia y perdura toda la vida. Las causas son desconocidas. Esta forma de hiperhidrosis se localiza en manos, pies, axilas y frente y se acrecienta con los estados de ansia, nerviosismo y por el mismo temor de sudar en exceso (hiperhidrosis emocional).

Hiperhidrosis secundaria: en este caso la excesiva sudoración es un síntoma ligado a determinadas condiciones o patologías. Entre las más frecuentes se encuentra el hipertiroidismo, la obesidad, la menopausia y alteraciones del sistema nervioso. Esta forma de hiperhidrosis es generalizada, es decir que compromete áreas más extensas.

Tratamientos para la hiperhidrosis

La hiperhidrosis secundaria prevé la cura de la patología cuando la hipersudoración es solo un síntoma. En cambio, para la hiperhidrosis primaria existen diversas posibilidades terapéuticas de acuerdo a la gravedad del fenómeno y a las exigencias del paciente.

Antitranspirantes con sales de aluminio

Se aplican en las zonas sudorosas durante la noche y se enjuagan por la mañana. Es una terapia indicada en casos de hiperhidrosis leves o moderadas. La acción del antitranspirante (no confundir con desodorante) se basa en la obstrucción mecánica de los poros de las glándulas sudoríparas ecrinas, con lo cual a lo largo del tiempo se puede conseguir una disminución funcional de las células segregantes.

Tratamiento con iontoforesis

Representa una válida alternativa terapéutica de tipo no quirúrgica para aquellos pacientes con hiperhidrosis leve o moderada que no han conseguido beneficios con los antitranspirantes. Se usa, sobre todo, en manos y pies.

La iontoforesis se basa en el efecto terapéutico de corrientes eléctricas de baja intensidad en las zonas afectadas que permiten reducir la secreción de las glándulas sudoríparas ecrinas.

Inyecciones de toxina botulínica

Esta terapia prevé una inyección cada 4-12 meses y es indicada, principalmente, para las axilas y palmas de las manos.

La toxina botulínica bloquea las señales nerviosas entre las terminaciones nerviosas del sistema simpático (donde es inyectada) y las glándulas ecrinas que cesan de producir sudor en exceso.

Tratamiento quirúrgico para el exceso de sudoración

Se llega a esta instancia cuando las otras terapias no han tenido el resultado esperado. Se emplean diversas técnicas:

Curetaje y/o reducción de las glándulas sudoríparas: raspado superficial o lipoaspiración de las glándulas.
Simpatectomía transtorácica: se efectúa con anestesia total y consiste en la extracción parcial de las fibras del nervio simpático y los ganglios nerviosos.
Neurocompresión: se comprime el nervio simpático con pinzas de titanio, con la posibilidad de removerlas en caso de efectos colaterales.

En general, las intervenciones quirúrgicas pueden tener graves efectos colaterales, por lo que la posibilidad de una intervención debe ser evaluada con atención por cirujanos expertos.